Conozca más sobre la Guayana Francesa

La Guayana Francesa es una región de Francia, aunque esté en la América de Sur. La región posee 83,1% de su territorio cubierto por selva ecuatorial. Es hogar de vasta diversidad de flora y fauna de los cuales 5.750 especies de plantas, 718 de aves, 183 de mamíferos, 480 de peces de agua dulce y 108 de anfibios. En la Guayana Francesa, los 83 mil quilómetros cuadrados de bosque amazónicos representan la mitad de la biodiversidad de Francia. Sus ecosistemas están entre los más frágiles y ricos del mundo, con selvas tropicales primarias, manguezales y sabanas.
La minería ilegal de oro, con el uso de mercurio en la región de frontera con Brasil, viene amenazando al bosque amazónico en la Guayana Francesa, donde la actividad ocurre desde fines de los años 90. A pesar de los esfuerzos para cohibir la ilegalidad, el alto precio del metal ha llevado cada vez a más personas a entrar en la vasta selva para practicar la extracción fuera de la ley, lo que es un gran desafío para las autoridades. Debido a la minería ilegal de oro, entre 1999 y 2001, 6.421 hectáreas (ha) de bosque fueron impactados en la región. En 2008, este número subió a 20.936 ha.

Una de las consecuencias de la actividad es la deforestación. Otra es la contaminación causada por el mercurio, que no es usado por los garimpeiros legales desde que fue prohibido por decreto en 2006. Quien está ilegal no respeta la legislación. “Primero cortan los árboles, después remueven la capa superior del suelo para obtener material aurífero y entonces las aguas residuales contaminan el ecosistema forestal”, dice Rickford Vieira, responsable por estudios relativos a la reducción de impactos causados por minería de oro de WWF Guayanas. Esta institución estima que para producir 1 kg de oro los garimpeiros usan por lo menos 1 kg de mercurio, lo que pone en riesgo su salud y la de los pueblos locales que viven en las cercanías. Debido al índice naturalmente elevado de mercurio en el suelo de la Amazonia, cualquier adicional se vuelve una amenaza a la salud humana, al bosque y al ecosistema acuático. 30 toneladas de mercurio son desechados al ambiente natural de las Guayanas a cada año. “Eso también es común en Brasil y donde sea que este tipo de minería en pequeña escala exista”, explica Vieira.


Déficit de fiscalización

Parar a los garimpeiros ilegales por medio de la legislación no es nada fácil porque ellos son muy móviles y están geográficamente dispersos. “Los militares vienen, pasan tres meses, expulsan a la mayoría de los trabajadores ilegales, pero cuando se van la actividad recomienza”, dice Vieira. “Se encuentra uno aquí y otro más allá. Es muy difícil monitorear”, explica. Estima que existan cinco mil garimpeiros ilegales en Guayana Francesa – y esto comprueba que el Estado tiene poco control sobre la ilegalidad del sector. Cuanto mayor el precio de oro (que en los últimos cinco años aumentó 600%), mayor el número de trabajadores ilegales.

Entre las mayores implicaciones de la minería en pequeña escala, como la que se ve ilegalmente en Guayana Francesa, están los daños ambientales causados y, principalmente, la necesidad de subsistencia. “No creo que haya algún garimpeiro por ahí incapaz de comprender que sus actividades están causando impactos. Si usted le muestra eso, lo que él dirá es que necesita ganar un sueldo y que, si tuviera alternativa, probablemente estaría haciendo otra cosa”, dice el Dr. David Singh, director general de Conservación Internacional (CI).

Una de las limitaciones de la minería en pequeña escala es la desorganización. “Muchos de esos garimpeiros trabajan aisladamente unos de otros y hay poca posibilidad de ser capaces de unirse, por ejemplo, para realizar actividades de regeneración”, afirma. Según Singh, la reforma de las leyes de gestión de recursos naturales podría incentivar un nuevo mercado con la creación de industrias orientadas a regenerar áreas afectadas por la minería. Otra salida sería el pago de tasas sobre la compra y venta del oro, lo que resultaría en recursos capaces de recuperar áreas afectadas.

¿Pagos por servicios ambientales?

Para David Singh, los daños causados por la minería y por obras de infraestructura dentro de la selva deben ser tomados en cuenta. “Todas esas actividades que constituyen amenazas son motivadas por necesidades económicas y el aumento de precio de los commodities. Es necesario equilibra la ‘explotación’ con incentivos basados en el mantenimiento de estos ecosistemas, lo que haría posible la discusión sobre las ventajas y desventajas de cada actividad que consideremos más predatoria. La región amazónica no sería únicamente proveedora de mercaderías, sino prestadora de bienes y servicios”. Es necesario valorizar la selva. “La comunidad internacional está dispuesta a pagar por eso. La Amazonia representa mucho más que un espacio para la extracción de recursos”.



O Eco no seu email


O Eco
Copyright © 2004-2012
Todos os direitos reservados

Quem Somos
((o))eco e ((o)) eco Amazonia são feitos pela Associação O Eco, uma organização brasileira que se preza por não ter fins lucrativos nem vinculação com partidos políticos, empresas ou qualquer tipo de grupo de interesse. Leia mais.